Desarrollo Técnico
Cada una de las obras se elaboran en función de una circunstancia emocional.
Por lo general la fuente de inspiración es la introspección provocada por mis vivencias. En otros palabras, el ejercicio de creación consiste en un acto de escucha de mi mente más allá de la parte pensante.
Esto es, procuro parar a descubrirme hasta llegar a conectar con mi intuición, mi consciencia y en sí, un espacio de vacío donde puedo perpetrar mi subconsciente y plasmarlo de manera gráfica.
Se podría decir que obtengo consigo una Purificación que me permite entender aquello que experimento día a día para hacer más llevadera y/o leve la existencia terrenal como ser humano. Un gran apoyo para todo mi trabajo, viene respaldado por el estudio de las psicología humana, desde los patrones de comportamiento, las patologías más leves hasta más graves a nivel mental.
Me atrevo a decir que uso mi arte como herramienta de autoconocimiento y de acuerdo a mi código personal, así mismo pueda servir para el resto de la gente. Sería fascinante que pudiésemos tener una guía de cómo funciona nuestra mente con un respaldo gráfico que nos oriente con mayor claridad ante la abstracción que conlleva el pensamiento.
El propósito es lograr un nivel de consciencia que nos permita fomentar con mayor facilidad aspectos como un pensamiento crítico, un desarrollo de la inteligencia emocional acorde a cada uno y un grado ale aceptación que nos facilite la conexión entre todos y con todo.
Cierto es que detrás de esta pretensión, la idea que tengo respeto al resultado de cada uno de los collages, tiene su grado de utopía innegable. Ojalá fuese realizable…
Otra parte fundamental en cada obra, es su formato. Dependiendo de las dimensiones, cada idea se condensa en mayor o menor medida.
Por ejemplo el formato cuadrado 1:1, suelo aplicarlo en concepciones más profundas de mi mente, ya que en el condenso la información y se aprecia más la acción que está sucediendo en vez de el entorno en el que sucede.
Autodescubriendo el arte
El Collage como medio de expresión, resulto ser una de las vías para conocerme mejor.
Concretamente fue en 2018 donde dos acontecimientos me provocaron un renacer artístico con el propósito de hallarme, conocerme y encontrarme.
Por un lado, tenía una amiga de la cual estaba enamorado y me era francamente complicado ser buen amigo sin resultar dañado internamente en momentos, en los cuales ella, me compartía sus historias vinculadas con amores presentes por entonces y de su pasado. Vinculado a mi ego, era yo quien quería ser protagonista de esas historias.
Además, esto, sumado al hecho de que en ese mismo año había perdido mi equipo fotográfico por haberme dormido en un tren tras una noche de juerga, me condujo a recapacitar qué estaba haciendo con mi vida.
A priori pueden parecer dos situaciones sin mucha trascendencia, sin embargo, en aquel momento, las emociones que se me presentaban se conjugaban como un ciclón que parecía no tener fin.
Cabe destacar que esto fue entorno a agosto, septiembre de aquel año. Es a mediados de octubre, tras un ataque de pánico a causa de que mi amiga me presentase uno de sus ligues, que quise viajar dentro de mi para conocerme.
De entrada, me cuestione el: “si soy fotógrafo, lo soy con o sin cámara”; de ahí, me propuse crear mis propias fotos e indagué cuál era la manera. Lo resultante fue una aproximaciónn al collage, que en poco mas de dos semanas, por inicios de noviembre de aquel mes, se concretaría como:
“Voy a fotografiar mi mente”.
Por supuesto, hablamos de una reflexión metafórica de cómo pienso, con la pretensión de crear una comprensión gráfica.
En ese mismo mes, creé una serie de 4 collage que explicaba qué me sucedía con mi amiga, Daniela para ser exactos. Tras el resultado, pude ver claramente el proceso psicológico en el que me encontraba. Ocurrió algo curioso con el proceso y el resultado y es que, cada uno de los elementos que usé, casi por inercia, los resignifiqué, creando connotaciones ligadas al funcionamiento de nuestra mente, lo cual fue muy revelador.
Concretamente, en uno de ellos, la dialéctica del mismo, giró entorno a los celos. En el figura una mujer gigante (Daniela) que representaba un ego, una alguien con sobre y apellidos que por su dimensión, se retrataba como el idilio. En una dimesión más realista, coloqué dos sujetos vestidos de igual manera con los cuales me identifiqué. Se hallaban apuntádonse el uno al otro con un arma de fuego. Esto venía a representar cómo, todo lo que ella me contaba sin ninguna mala intención, provocaba en mi una conspiración contra mi mismo sobre sujetos que desconocía pero que mi mente recreaba a través de mi persona mostrándome aquellos que rechazaba de mi.
Tras este proceso, con el paso del tiempo, fuí desarrollando cada vez más obras. Es en el año 2020 durante la primera cuarentena consecuencia de la pandemia; en mi caso, sucedida en Madrid, donde tras tres meses viviendo en un sótano al lado del parque de El Retiro, disfrutando con mi mejor amigo, llego a un nuevo punto de inflexión.
Durante este periodo, nosotros, estuvimos en un modo lúdico acompañado del consumo de cannabis. Un día en concreto, después de un mes, nos quedamos sin papeles de liar. Dentro de aquel apartamento, que justamente
pertenecía a Daniela, ubiqué una caja en la cual encontré otro tipo de papeles.
Estos, fueron cartones de LSD.
Es aquí, donde me encuentro con los psicodélicos y tras una primera toma de contacto, con la intención de indagar sobre su impacto en mi aspecto creativo, que comienzo a darle un giro de tuerca a mi trabajo artístico.
La producción aumenta y el siguiente avance fue el decidir realmente de dotar de un nuevo significado a los elementos que usaría en los collages. Siguiendo un poco la linea de autoconocimiento que había puesto en marcha en los collages, en este ocasión, lo comencé a hacer con una base de desarrollo.
Esta, consistiría en fijar los significados para que cada obra en sí pudiese tener su propia lectura. De ahí, que por ejemplo:
- El uso de desnudos, pase a ser un pensamiento puro.
- Personas vestidas pasen a ser pensamientos personificados o egos.
Así mismo, en el caso de estos elementos mencionados, cuando los sobredimensionase representarían la exaltación de los mismos, o en otras palabras, como si fuese la representación en mayúsculas de los mismos.
- El uso de vehículos, los asocié al transporte de los pensamientos o neurotrasmisores, ya que estos, los conducen sujetos.
- En cuanto al uso de mundos, estos vendrían a representar una parte asociada a puntos emergentes del pensamientos, como hemisferios, parte de la consciencia o el subconsciente.
Esto contrastado con diferentes experiencias que he ido viviendo, han ido contextualizando cada una de las obras, especialmente cuando transitaba por momentos emocionalmente fuertes.
En esto momentos, el desarrollo del código viene ligado a la presencia y o ausencia de color donde aplicando la psicología del mismo, voy situando nuevos mensajes a traducir.
Esto en definitiva, sumado a lo anterior, viene a ser lo que ese conoce como arteterapia con el distintivo de la aplicación significante de todo aquello que pertenece a la obra y por ende, que procede en este caso de mi como autor de la misma.
